Julio Cesar Martínez Gandarillas

Un magisterio permanentemente rijoso, que continuamente para labores, cierra carreteras a cambio de prebendas, promueve la desestabilización, busca mártires y cumple con un rol político-social antes que educativo, contrastó el miércoles con un magisterio que dialoga, escucha y acuerda con sus autoridades.

Eso fue lo que ocurrió luego de casi cinco horas de reunión entre el gobernador Alejandro Murat Hinojosa y la comisión política de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y adherida a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Para dimensionar la actitud de los más de 80 mil maestros en este naciente sexenio, hay que poner el reciente antecedente: un mes antes del cambio de poderes en Oaxaca, la Asamblea Estatal determinó manifestarse el 1 de diciembre, irritada por la falta de atención del gobierno de Gabino Cué.

El 30 de noviembre y el 1 de diciembre, el magisterio cumplió su amenaza y aunque no paralizó todo el estado con sus bloqueos y cerco a la sede del Congreso local, sí originó un paro educativo de dos días, así como, otra vez, irritación ciudadana.

Un día antes de tomar posesión, Alejandro Murat salió a dar la cara en pública a reclamar que el gobierno de Cué le haya dejado un estado desastroso, saqueado por todos lados. Pero también a tender la mano a la Sección 22 y ofrecerles una reunión inmediata.

Mano que se estrechó el primer día de diciembre con una reunión privada, y que originó que después de las 15:00 horas se desactivaran todas las movilizaciones, tras lo cual el gobernante pudo continuar despachando desde el Palacio de Gobierno e incluso placerse en el zócalo.

Siete días después de tomar posesión y del primer encuentro, Murat Hinojosa y la Comisión Política del magisterio, liderada aún por Rubén Núñez Ginez, sostuvieron una larga reunión de trabajo por casi cinco horas.

En un lugar si bien cerrado, no fue menos emblemático: un salón del teatro Macedonio Alcalá, ubicado en el Centro Histórico de la capital, ni más ni menos que a dos cuadras del cuartel principal del magisterio y a dos cuadras también donde existe un plantón representativo.

Al final ambas partes respetaron prácticamente su palabra de no profundizar en un pronunciamiento o declaraciones y ceñirse a un comunicado oficial, que resalta sin duda los importantes logros:

Primero.- Que a través del IEEPO y en coordinación con la SEP se dé certeza laboral a tres mil 699 trabajadores de la educación, entre personal docente y administrativo, que comprobaron estar en servicio.

Segundo.- El compromiso del gobierno de regularizar la situación laboral de los trabajadores de la educación que comprobaron estar laborando, previa revisión realizada escuela por escuela por personal del IEEPO y bajo responsabilidad financiera.

Tercero.- La Sección 22 se comprometió a no afectar el calendario escolar y cumplir con su trabajo en las aulas.

Cuarto.- Se acordó el calendario de pago de los adeudos con los trabajadores que serán regularizados.

Cinco.- Una vez revisada la situación laboral de los dos mil 401 trabajadores docentes y mil 298 administrativos, los contratarán inicialmente con una plaza temporal, en tanto se valida su antigüedad y son convocados a los procesos de evaluación que por ley corresponden.

Sexto.- Para el ingreso al servicio docente, los egresados de las escuelas normales del estado participarán en la Evaluación de Ingreso correspondiente, los días 15 y 16 de diciembre.

Séptimo.- Se acordaron reuniones próximas para avanzar en la resolución de incidencias propias del servicio educativo, así como mesas de diálogo sobre asuntos de procuración e impartición de justicia y derechos humanos relacionados con el gremio magisterial oaxaqueño.

Sí, sin duda históricos los acuerdos, que permitirán transitar por fin a un estado de orden y legalidad en el sector educativo, para que la prioridad de todos los actores sea la educación de la niñez, y no los asuntos político-administrativos.

¿Cumplirá su palabra la Sección 22? Esperemos que sí, por el bien de Oaxaca y de México.

 

NIMIEDADES

1.- Por lo menos 10 ejecutados el pasado fin de semana, y otros seis el pasado miércoles, no son ninguna referencia positiva para el nuevo mando en la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, JOSÉ RAYMUNDO TUÑÓN JAÚREGUI, y para el aún Fiscal General del Estado, HÉCTOR JOAQUÍN CARRILLO RUIZ. Crímenes y hechos violentos deben tener una respuesta más inmediata, eficaz y contundente por parte de las autoridades, de lo contrario la espiral de la violencia continuará.

 

2.- En distintos medios y por distintas formas se criticó a su tiempo el grave menosprecio del gobierno de Gabino Cué al programa de Unidades Móviles para el Desarrollo, todo por el pueril argumento de que eran un “instrumento priista para cautivar votos”, cuando lo que realmente interesaba era llevar los principales servicios de gobierno a las comunidades más apartadas, y de forma gratuita. El naciente sexenio de ALEJANDRO MURAT HINOJOSA tuvo el tino de rescatar esas brigadas y ponerlas en servicio el pasado martes, lo que sin duda es una acertada decisión, pues quien no conoce las comunidades marginadas no sabe el alto valor que existe en el tener atención médica gratuita y otros servicios sin tener que viajar grandes distancias ni erogar cuantiosas cantidades de dinero.

 

3.- Enorme reto tiene el nuevo secretario de Vialidad y Transporte, FRANCISCO GARCÍA LÓPEZ, mejor conocido como “Paco Piza” en la dependencia, con la grave crisis en el sector. Apenas el pasado lunes detonó el problema por enésima ocasión, con el pleito en la familia Luis Martínez, que dejó como saldo el asesinato de Mayra Luis Martínez y dos mujeres más lesionadas. Sólo que el nuevo secretario no ha salido a decir esta boca es mía, después de tres días de los lamentables hechos. Para variar, los mototaxistas se siguen confrontando a cada rato y no hay visos de que el funcionario juchiteco los llame a una mesa de diálogo para establecer acuerdos que permitan disminuir la violencia.