•      Las guerras de lodo, común denominador de la izquierda
  •      Benjamín enloquece: amenaza abiertamente a Gabino
  •      TEPJF ordena sancionar a Estefan; no dejará candidatura


Ante el arranque de las campañas proselitistas, es muy recurrente la guerra de lodo.

Particularmente, en este caso, esa guerra es entre quienes militan en la izquierda.

Benjamín Robles y José Antonio Estefan se están dando con todo.

Y cuando afirmamos “con todo”, no exageramos.

Robles inició las hostilidades mandando a hacer lo que mejor sabe: porrismo político.

Ha ido a hostigar los actos oficiales; ha lanzado campañas de denuesto al candidato del PRD en redes sociales. Y ha tratado de contagiar a la ciudadanía de sus aversiones.

La muestra está en la forma en que se ha referido a los candidatos y a los personajes de la política local.

A Gabino Cué lo ha amenazado abiertamente.

A Estefan no lo baja de impostor y de ariete del PRI.

Por su parte, Estefan también ya sacó las uñas.

Mandó publicar un anónimo en el que acusa a Benjamín de no ser oaxaqueño (algo que es público y notorio), y de haberse enriquecido hasta la saciedad con dinero del pueblo.

Incluso da nombres, fechas, datos.

Lo relaciona con Sergio Castro.

Con esa estrategia, Estefan (igual que Benjamín) escupe al cielo.

¿En qué sexenio se hizo rico Benjamín? En éste.

¿De qué cuño son los funcionarios más cercanos a Gabino, como Alberto Vargas? De Sergio Castro.

¿Quién les permitió, a todos, resolver sus problemas económicos? Gabino.

Es decir, que cojean del mismo pie.



En esa guerra de lodo, se contextualiza la carta publicada por Benjamín Robles, directa y odiosamente en contra de Cué.

Dice:

“Mi mensaje es que estén intranquilos, que lo estén, deveras les digo que se preocupen porque si temen ir a la cárcel es porque se la han ganado.

“En particular quiero mandarle un mensaje al señor Gabino.

“Gabino, si escuchas este mensaje y sé que los vas a escuchar porque tu escuchas todo y a todos que viven en Oaxaca, te digo: preocúpate, de verdad sugiero Gabino que empieces a incomodarte porque hace rato que cruzaste el límite de todo lo que puede ser corrupción en Oaxaca, pero con estas cosas, con la indignidad y abusando de la moralidad del pueblo, veo que estás decidido a llegar hasta lo último.

“Pero yo también Gabino, yo también estoy dispuesto a llegar a lo último, pero con la justicia y con el pueblo. Y estoy así porque quiero garantizar una verdadera revolución de la dignidad en Oaxaca.

“Faltan muy poquitas horas, Gabino, para que inscriba mi candidatura a Gobernador de Oaxaca que tú has buscado bloquear y desde ahorita te digo, que voy a honrar ese cargo. Voy a aportarle dignidad al cargo que tú has vapuleado por dinero y por poder; pero se te va a acabar.

“Desde este próximo jueves, alrededor de las cuatro de la tarde, Gabino pon tu reloj en cuenta regresiva, porque cuando llegue mi tiempo, yo no voy a tardar cinco años en abrir investigaciones y hacer justicia en Oaxaca, investigaciones austeras de todos los que han estado saqueando a Oaxaca.

“Gabino, saca las manos del proceso electoral, deja de meterte, somos muchos los que no vamos a permitir que te salgas con la tuya y le regreses el gobierno al PRI.

“Gabino estás advertido y los reitero a ustedes, si creen que mi testimonio y mi presencia puede coadyuvar a resolver esto que tiene muchos años, y lo reitero, en un asunto que en esos cinco años jamás fui mencionado, estoy más que listo y puesto para acudir a la hora que me llamen”.

¿Qué refleja Benjamín? Lo que todos conocemos de él:

Ambición, odio, resentimiento, amenazas, desafíos, ajustes de cuentas.

Benjamín tendría que pensar con más serenidad si eso que quiere él en contra de su propio grupo, es lo que quieren los oaxaqueños para los siguientes seis años.

Nada más.

Y nada menos.



Por lo pronto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya le puso un primer puntapié a Estefan.

Ordenó que el Tribunal Estatal Electoral revoque la resolución en la que dice que Estefan no incurrió en actos anticipados de campaña, y que en lugar de eso, le imponga una sanción.

Los partidarios de Benjamín brincaron de felicidad.

Se fueron con la finta.

Dijeron que con eso le podían quitar la candidatura a Estefan.

No es así.

Lo pueden “amonestar” y hasta ponerle una multa.

Pero no más.

Quitarle la candidatura sería tanto como sacarle a un jugador la tarjeta roja ante la primera falta, independientemente de que lo amerite o no.

Más bien, lo que resulta interesante es la tempranera judicialización del proceso electoral.

Que, en el fondo, denota un desdén brutal en contra de los ciudadanos y su capacidad de elegir a su próximo gobernador, de entre los que postulen los partidos.



Y mientras muchos se preguntan: ¿Dónde está Alejandro Murat?

Mientras otros se pelean en sus partidos de izquierda, él teje, pian pianito, la ruta de su candidatura y la de los demás abanderados de su partido.