* Necesario, el relevo generacional en el gobierno de Oaxaca

* Alejandro Murat representa el cambio urgente de clase política



Nosotros creemos que el relevo generacional es fundamental en Oaxaca.

Los gobiernos de los últimos treinta años han sido de las mismas personas.

Cambian de bando, de partido y quizá hasta de preferencias, pero sigue siendo la misma clase política que debutó en los tiempos de Heladio Ramírez, o quizá hasta antes.

Seguimos viendo como operadores a Diódoro Carrasco, a Ulises Ruiz y a todos los que debutaron en aquellos años.

Muchos ya no son priistas, pero no debemos olvidar (y eso es lo importante) que siguen siendo los mismos.

Por eso a muchos no les gustó la reciente reforma que abrió un abanico de posibilidades nuevas en Oaxaca.

La más sobresaliente es la de Alejandro Murat, que es el directamente beneficiado de la reforma que reduce el requisito de la residencia.

Contrario a lo que dicen, no hay visos de inconstitucionalidad en el nuevo texto constitucional. Y, al contrario, es un oportunidad importante para Oaxaca.

¿Por qué?

Porque el joven Murat traería la oportunidad de darle paso a una nueva clase política.

Lejos de ser algo negativo que no esté tan inmiscuido con los grupos locales, es que tampoco tiene gran relación con ellos.

Así, no tendría por qué solapar a todos los que le han hecho tanto daño a Oaxaca, y se han robado tanto, y buscan la impunidad por la gracia de la pertenencia al grupo que gobierna.

Murat Hinojosa es la opción frente a los que ya hicieron todo tipo de tropelías y sólo apuestan a que se nos olviden.

¿Ya nos olvidamos de todas las tropelías conocidas de todos los grupos políticos que han tenido el poder en la entidad?

¿Ya perdonamos, y querremos una nueva dosis, de todo aquello que tanto nos ha lastimado como sociedad?

¿Y qué decir del actual gobierno y todas las sospechas de corrupción que existen y que se alimentan día a día con documentos y filtraciones periodísticas?

Lamentablemente los oaxaqueños no tenemos mucha opción.

Por eso son bienvenidas las nuevas opciones.

Es eso, o quedarnos con lo que tenemos.

Y esa medicina, según la propia experiencia, ha sido amarga, inútil y muy costosa para Oaxaca.

¿A poco no?