Adeudos: la corrupción se queda en familia

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Antes de finalizar su administración, Gabino Cué Monteagudo reconoció que no alcanzaría a pagar los adeudos que su gobierno tenía con diversos prestadores de bienes y servicios. El monto, dijo él mismo, era de alrededor de 2500 millones de pesos. Muy confiado y seguro dijo: “si no alcanzamos a pagar, lo hará la siguiente administración”.

Han pasado más de cinco meses desde entonces, y organizaciones como Coparmex reclaman cada vez con más violencia que el gobierno de Alejandro Murat pague los adeudos. El problema es que Coparmex y su dirigente Raúl Ruiz Robles dicen verdades a medias.

Coparmex no dice por ejemplo que muchos de los adeudos que reclama la iniciativa privada al gobierno de Alejandro Murat por bienes y servicios prestados a la administración anterior, no tienen ningún soporte documental de lo que dicen que le vendieron al gobierno.

O sea, no tienen facturas o contratos, y ni siquiera acuses de recibo de almacén en el caso de bienes, o alguna prueba de los servicios prestados. Coparmex reconoce esa situación en el boletín emitido el 26 de abril, pero la minimiza como si no fuera importante.

Coparmex tampoco reconoce, pero lo sabe, que en muchos de esos adeudos no hubo ningún tipo de control sobre el gasto del gobierno de Gabino Cué, que asumió obligaciones que carecían de cobertura presupuestal y, en concordancia con los prestadores de bienes y servicios, dejó los adeudos para que fueran cubiertos por el gobierno actual, a sabiendas de que es imposible pagar adeudos de un año con recursos del periodo siguiente.

Eso se llama desvío de recursos y está penado por la ley para quien incurra en esa conducta; y por eso sí tendrán que responder los ex funcionarios de la Secretaría de Finanzas y de otras dependencias que compraron y gastaron sin control, sin presupuesto, pero sí con mucha irresponsabilidad y todavía con más codicia sin importarles Oaxaca.

Pero hay más. Raúl Ruiz Robles, dirigente de Coparmex en Oaxaca no dice que está protegiendo los intereses de Gabino Cué, Jorge Castillo, Alberto Vargas Varela, y Germán Tenorio Vasconcelos, y sus empresas fantasmas que pretendían llevarse su pago de marcha aún después de finiquitada la pasada administración.

A través de Mario Cruz Escamiroza, con quien Raúl Ruiz Robles tiene una relación de parentesco familiar y que fue su antecesor en la dirigencia de Coparmex, buscan que se paguen esos adeudos para seguir amasando una fortuna malhabida y a costillas de hipotecar el futuro de Oaxaca.

Mario Cruz Escamiroza, es hermano de Miriam Cruz, esposa de Germán Tenorio Vasconcelos, a quien se le acusa de haber generado un boquete financiero de más de dos mil millones de pesos a los Servicios de Salud de Oaxaca. Actualmente, Mario Cruz Escamiroza es funcionario de la Comisión Especial de Zonas Económicas Especiales, que preside otro integrante distinguido de los latrocinios del gabinismo: Gerardo Gutiérrez Candiani.

Todos ellos, en contubernio, buscan embolsarse esos 2,500 millones de pesos, sin importarles lo que pase con Oaxaca. Lo hacen evitando reconocer que para que haya corrupción se necesitan dos, y que en este caso la misma responsabilidad tienen los funcionarios gabinistas que aprobaron esos adeudos, y los empresarios que se prestaron a ello.

Además, en este caso, también se revela que la corrupción se queda en familia.

 Álvaro Mayoral / Letra Digital