En una privada de la calle Hidalgo en Miahuatlán de Porfirio Díaz vive Ema Rabanales Rodas, esta mujer originaria de Tapachula Chiapas tiene 61 años de edad y hace poco más de 40 que se dedica a la elaboración de caritas para el pan de muerto. El destino la llevó a casarse con un miahuateco y desde entonces aprendió uno de los oficios que sobresalen en esta temporada.

Antes cuando sus 12 hijos fueron pequeños se dedicó a vender tamales, pero “ahorita el tamal ya no es negocio en la plaza, ya hay mucha competencia, la gente ya no lo paga” asegura.

“Me despierto a las 4 de la mañana a hacer la masa y estamos todo el día, nomás me levanto para dar de comer,  a hacer la comida y me vuelvo a sentar, y me acuesto a las 11 de la noche”

Ema Rabanales cuenta lo difíciles que fueron sus primeros años de casada pues tuvo un comienzo de matrimonio difícil “triste” como ella misma dice, con algunas carencias además la familia de su esposo, casa a la que llegó a vivir, se dedicaban al oficio de la elaboración de caritas, sin embargo, nunca quisieron enseñarle el paso principal; la técnica para preparar la masa, pero Ema se aferró a la idea de que hacer caritas era  buen negocio y se dispuso a aprender de donde fuera.

Así empezó a probar, las primeras veces la masa no le quedaba o las caritas ya hechas se le quebraban aun así  insistió hasta que finalmente aprendió, y es que la combinación de harina y agua es fundamental para elaborar las caritas “si la masa no está preparada, olvídate no te sale” comenta.

“si la masa no está preparada, olvídate no te sale”

Actualmente luego de 40 años de dedicarse al oficio Ema es una de las mujeres reconocidas en la población por la calidad de sus productos, el trabajo que realiza es solo por una temporada empieza en mayo para entregar a mediados de octubre y descansa los próximos 6 meses. Durante la plática Ema busca entre sus cosas caritas para mostrar pues por estas fechas ha entregado casi todos sus pedidos, mientras busca platica que trabaja hasta 10 bultos de harina por temporada pues entrega decenas de millares de caritas al mercado de abastos, Xoxo, Zaachila e incluso a los Cabos en Baja California a través de mensajería.

Las caritas que realiza esta artesana miahuateca primero las marca con moldes de barro que ella misma realiza, Ema platica que el trabajo es familiar; sus hijos y esposo la ayudan a pintar, componer colores y poner escarcha además confiesa que ella es la única que marca las figuras del molde en la masa, pues se considera exigente con su trabajo y le gusta que su cara sea de calidad.

A estas alturas de la plática Ema ya se sentó y prepara un color para mostrar cómo es que pinta sus caritas, además me cuenta que sus clientes son de hace muchos años y que sin falta en cada temporada de muertos llegan hasta su casa por sus respectivos pedidos, vienen desde la capital del estado o de comunidades cercanas como Río Hondo, Río Grande y Puerto Escondido, “aquí en Miahuatlán no vendo ni una cara porque no me la pagan” asegura.

“Me despierto a las 4 de la mañana a hacer la masa y estamos todo el día, nomás me levanto para dar de comer,  a hacer la comida y me vuelvo a sentar, y me acuesto a las 11 de la noche”, cuenta. La realización de las caritas es su principal fuente de trabajo, sin embargo, como buena miahuateca también realiza pasta de mole, de colorado, de estofado “ahorita para la temporada voy a entregar suficiente mole”, dice.

Ema  se dice muy agradecida con Dios por lo que le ha dado hasta ahora, cuando le pregunto cuál es su cara favorita responde sin titubear que la imagen de la virgen de Guadalupe.

La unión familiar en esta casa se nota, pues tres de los diez hijos de Ema estuvieron presentes al lado de su madre escuchando lo que decía, “no soy rica, pero la riqueza más grande que tengo son mis hijos”, asegura además cuenta que todos se reúnen en su casa para pintar pues ninguno de ellos hace caritas aparte como negocio.

Emma habla satisfecha de su oficio “me siento orgullosa por mi trabajo” pues como ella dice aprendió “a jalones y estirones”, “nadie nace con estrella en la frente, todos empezamos y lo que vale es querer hacerlo mejor”.

Karla López
@lorakar