En pleno siglo XXI, y en los tiempos en los que México intenta de nuevo presumir al mundo su ingreso al desarrollo, 608 municipios, repartidos en 19 estados, tienen un nivel de rezago social alto o muy alto. Es decir, 1 de cada 4 municipios mexicanos tiene condiciones similares a las de África Subsahariana en cuanto a analfabetismo, hogares sin excusado, sin piso firme o con un acceso limitado a la salud.

A la cabeza del oprobio está Guerrero. Concretamente, el municipio de Cochoapa el Grande, enclavado en la conflictiva región de La Montaña. Le pisan los talones algunas localidades de la región rarámuri, en Chihuahua, como Recanapuchi en Batopilas o Cosoachi en Guadalupe y Calvo, donde casi cada año las heladas traen fuertes hambrunas que a 20 años de programas no encuentran solución.

LA DESIGUALDAD, GALOPANTE

México se ubica dentro de los países más desiguales del mundo, refiere una investigación del organismo internacional Oxfam, elaborada por el economista Gerardo Esquivel Hernández. El autor arroja que 1% de la población nacional posee 43% de toda la riqueza del país.

La investigación “Desigualdad Extrema” concluye que el vínculo entre la desigualdad y la pobreza condiciona el futuro y crecimiento económico de los mexicanos. Al presentar el documento, Esquivel Hernández, profesor de El Colegio de México, detalló que una cuarta parte de países del mundo tienen los niveles más altos de desigualdad, entre ellos está México.

Del mismo modo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, refiere que la desigualdad entre ricos y pobres alcanzó su máximo nivel en la mayoría de los países de la OCDE. La discrepancia en ingresos en México se consolidó como una de las más evidentes dentro de las naciones miembros; sólo es superado por Chile, según un informe de la institución.

El informe destacó que, en la década previa al 2005, la desigualdad en ingresos bajó en el país. Con la reciente recesión que afectó la economía mundial, esta diferencia se incrementó de nuevo.

En el 2012, 10% del ingreso promedio de la población más rica del país fue de 30.5 veces más que el de 10% de la población más pobre, por arriba de la proporción de la década de los 80, que era de 22 a uno , pero menor que la de 33.5 a uno a mediados de los 90.

Las desigualdades en los países de la OCDE son más marcadas en Chile, México, Turquía, Estados Unidos e Israel; y menos en Dinamarca, Eslovenia, Eslovaquia y Noruega.